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Las bacterias intestinales se dividen en enterotipos

Un equipo internacional de científicos ha descubierto que las bacterias del intestino humano se pueden dividir en tres grandes grupos denominados enterotipos. Según el artículo publicado en Nature al respecto, las bacterias intestinales de cada enterotipo se organizan en grupos estables y bien definidos que presentan características comunes. Estos hallazgos, que pueden propiciar un conocimiento más preciso de aquellos pacientes que necesiten atención médica o dietética, son el fruto del proyecto METAHIT ("Metagenómica del tracto intestinal humano"), financiado con 11,4 millones de euros mediante el tema "Salud" del Séptimo Programa Marco (7PM).


El equipo científico de este proyecto está formado por representantes de entidades académicas y privadas de Bélgica, Brasil, China, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Japón, Países Bajos, España y Reino Unido. Según informan, estos tipos de bacterias intestinales no vienen determinados por factores como la salud, la edad o el lugar de residencia.


Los científicos de METAHIT describieron la flora bacteriana del intestino de cerca de 300 personas de Europa, Sudamérica y Asia. Concretamente, en los estudios se incluyó inicialmente a 39 personas de Europa, Asia y América. Posteriormente ampliaron con otros 85 individuos de Dinamarca y 154 personas de América. Tras realizar un análisis bioinformático exhaustivo de estas poblaciones, se distinguieron tres grupos de bacterias que pueblan el intestino humano y que los investigadores denominan "enterotipos". Entre estos enterotipos, claramente separados, no se hallaron diferencias atribuibles de manera determinante a factores como la edad, el sexo, la nacionalidad o el estado de salud.

Las células bacterianas, mucho menores en tamaño que las células humanas, son muy numerosas en el organismo humano. De hecho, por cada célula propia, en el organismo se encuentran diez bacterias, la mayoría de ellas en el intestino. Según se indica en el estudio, en cada uno de los tres enterotipos se hallaron categorías distintas de bacterias que también ejercían una influencia diferente en el intestino. En el enterotipo 1 predominan las bacterias intestinales del género Bacteroides, que además, según se observó, forman una comunidad bien diferenciada de flora intestinal junto con otras especies bacterianas. El enterotipo 2 está dominado por las bacterias Prevotella, y el enterotipo 3 está formado principalmente por Ruminococcus, aunque también contiene especies bacterianas como Staphylococcus y Gordonibacter. El enterotipo 3 parece ser el más común.

Los autores indican que estos grupos bacterianos también proporcionan energía. Cabe destacar el caso del enterotipo 3, especializado en la descomposición de la mucina, un tipo de proteína producido por las células del epitelio que, a su vez, produce secreciones mucosas en el organismo. La descomposición de la mucina ayuda, por ejemplo, al intestino a absorber nutrientes beneficiosos para el cuerpo. Los tres enterotipos producen vitaminas. Concretamente, el 1 produce vitamina B7 (biotina), B2 (riboflavina) y C (ácido ascórbico), mientras que el 2 produce vitamina B1 (tiamina) y ácido fólico.

Gracias a sus comunidades de bacterias y a las diversas funciones que realizan, cada enterotipo se corresponde con una manera distinta de producir energía adaptada específicamente al organismo de cada huésped. Las formaciones bacterianas pueden incluso colaborar con el organismo huésped en distintos niveles, de manera que influyen en su salud.

El equipo de METAHIT ha publicado un primer catálogo de genes de bacterias del intestino humano, lo que los expertos denominan el segundo genoma o "metagenoma". Estas poblaciones bacterianas codifican 150 veces más genes que el genoma humano. En dicho catálogo, los autores afirman que en el intestino humano pueden vivir más de mil especies distintas de bacterias, si bien cada persona sólo posee unos cuantos cientos de ellas.

Los hallazgos de este trabajo resultan de utilidad para que investigadores en general y médicos en particular puedan atender mejor las necesidades de los pacientes, principalmente en lo relativo a proporcionar un asesoramiento médico y dietético preventivo y personalizado.

FUENTE: CORDIS: Servicio de Información en I+D

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